La mujer de la ventana

¿Por qué estará esa mujer en la ventana? ¿Sólo para contemplar el paisaje? ¿O es más bien el sentimiento quien la ha llevado a la ventana, para que dejara vagar sus pensamientos? ¿Y en qué piensa? ¿En algo que ha perdido? ¿En algo que ha perdido para siempre? Eso le parece a quien observa la imagen con atenta mirada. Y la mujer, ¿llora o está a punto de llorar? ¿Acaso ha llorado antes de acercarse a la ventana? Quien observa la imagen no lo considera imposible. ¿Acaso la mujer que está tan sola en la ventana tiene un amado? ¿Acaso éste su querido amigo se ha ido para siempre? Con suma probabilidad. De modo que tenía un amado. Así que ahora no hay amigo que la quiera. ¿Acaso no está la pobre y querida mujer como si lo más querido para ella la hubiera abandonado y como si no tuviera otro remedio que pensar en aquél al que perdió? Su actitud parece decir: “Apenas si me ha dicho que me quiere, apenas le he abrazado y estrechado contra mi pecho, y ya le he perdido. Es terrible”. ¿Y qué le ha movido, a él, a abandonar a quien amaba y por quien se sentía amado? ¿Los ha separado el destino? ¿Ha sido el vaivén de la vida, a quien el amor y la ternura le trae sin cuidado, quien ha separado a los amantes? Sería una explicación. Lo desagradable se explica tan fácilmente como lo agradable. ¿Es posible que la mujer no haya renunciado aún a la esperanza de un dulce reencuentro? No, ya no abriga otra esperanza que la de poder llorar durante horas y bañarse en el dolor que estremece el alma. Para la mujer que ha perdido a su amigo, el dolor es el amigo íntimo y y ésta es la última clase de amigo que uno puede tener. Amigo terrible de pálido rostro, con la tremenda sonrisa de aflicción inextirpable en los labios, dile algo a la mujer, acaríciala. Y en efecto lo hace: la tristeza por la separación del amado es ahora el amado que la acaricia. Tal vez el dolor por la pérdida no sea ahora tan grande como lo será dentro de uno o dos años. Porque el dolor puede crecer en silencio. Primero es una fina campanilla que emite un leve “talán, talán” entre suspiros. Pero puede convertirse en una campana de repique enfurecido que escapa a la razón, que parte del alma y desgarra el corazón. ¿Acaso no surge de la simple melodía el concierto majestuosamente estrepitoso y retumbante? Si es así, a la mujer de a ventana le aguarda una lucha severa.

Robert Wasler De Historias de Amor. Siruela.

Cause I’m evil…

Cause I’m evil…

(Source: michellewilliamss)

Night.

Night.

(Source: nevver, via tontoenlacolina)

Feliz Cumpleaños, George. Eres mi beatle favorito.

film-dot-com:

VON TRIER’S DISCLAIMER TITLE CARD FOR “NYMPHOMANIAC”

“Although the director on principle is of the opinion that you should be able to show everything, he accepts, under protest, that this will not be possible here. He will therefore stay within the limits of the law and occasionally use blurred images.”

bbook:

 However, does it really make that big of a difference? We all know what sex looks like, just because an image is blurred doesn’t mean it isn’t as erotic or tantalizing as seeing the real thing. There are far more sexually stimulating images than most porn. But whatever. 

Read the Opening Title Card for Lars von Trier’s ‘Nymphomaniac,’ Which Version Will We See?

(via patrickscarn)