Época de Veda

No es necesario remover demasiados recuerdos para encontrar explicaciones. Por ello, seré breve (o lo que es lo mismo, prepárate para la letanía):

Desde aquélla funesta conversación han pasado suficientes lunas para el olvido promedio, pero nunca las suficientes para una memoria terca. 

Fue entonces cuando me prohibiste escribir lo sucedido. Nada. Ni una coma. 

Que no te sorprenda entonces, si la palabra ha quedado hueca de cuentos o es un discurso empeñado en decir nada. Que no te conmueva el impulso torpe de la prosa vacía y no te extrañes de la imprecisión de un texto vacuo… que yo no supe de la nada hasta que llegó nadie. 

Y allá en el mar, mi pobre red no ha traído sino monstruos marinos; es época de veda, corazón azul… aunque estés a la mar no te puedo enviar la sustancia.